Mujer e Hipertensión

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¿El problema de la hipertensión cambia según el género? ¿Qué particularidades tiene en el caso de la mujer? ¿Qué cambios hubo en los últimos años al respecto, de la mano del ingreso al mundo laboral y el mayor estrés?

La mujer se preocupa habitualmente por realizar la consulta al ginecólogo, por su temor al cáncer ginecológico. Sin embargo la enfermedad Cardiovascular es la primera causa de muerte en la mujer.
La presión arterial aumenta con la edad a lo largo de la vida en ambos sexos, siendo que la mujer antes de la menopausia tiene cifras menores de Presión arterial que el hombre.
En la postmenopausia se incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular en la mujer, y de estar presente, la hipertensión arterial aumenta el riesgo de complicaciones y la morbimortalidad equiparándolo a hombres de igual edad.

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¿Hay vinculación entre presión y hormonas? Hay cambios con la edad?

El desarrollo de hipertensión arterial está asociado a múltiples factores, aunque los mecanismos responsables del incremento de la presión arterial en la mujer, en las diferentes etapas de la vida (estado fértil, embarazo y menopausia), no son totalmente conocidos. Sin embargo, está bien demostrado que existen diferencias en los mecanismos fisiopatológicos entre hombres y mujeres, y en estas últimas en las diferentes etapas de la vida.
Considerables evidencias indican que las hormonas sexuales tienen influencia en la fisiopatología de las enfermedades cardiovascular y que existen condiciones vasculares únicas en la mujer para el riesgo cardiovascular (edad temprana de menopausia, diabetes gestacional, hipertensión durante el embarazo, síndrome ovario poliquístico e hipoestrogenismo hipotalámico) y factores de disfunción vascular que son más frecuentes en la mujer que en hombre (migrañas, espasmo coronario, vasculitis o Fenómeno Raynaud).

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¿Hay vinculación entre presión y hormonas? ¿Hay cambios con la edad?

Se sabe que la expectativa de vida de la mujer se ha prolongado, y si admitimos que la edad promedio de la aparición de la menopausia se ubica entre los 48 y 52 años, la mujer vivirá gran parte de su vida después de experimentar la misma. Con lo cual el riesgo de enfermedad cardiovascular e hipertensión arterial es mayor, la disminución de las hormonas femeninas, los estrógenos, no es la única causa del aumento de las cifras de presión arterial u otros factores de riesgo como la obesidad o la diabetes.

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¿Hay factores de riesgo propios de la mujer? Y consecuencias propias del género?

La presencia de factores de riesgo predispone a padecer enfermedades cardiovasculares y estas se hacen más frecuentes después de la menopausia. Así, el aumento del colesterol o triglicéridos favorece la formación de “depósitos de grasa” formando ateromas en las paredes de las arterias conduciendo a la enfermedad vascular. Después de la menopausia, la frecuencia de la enfermedad coronaria es más elevada. Sólo una de cada 3 mujeres tiene los síntomas típicos de dolor de pecho que tiene el hombre. Un tercio de las mujeres presentan síntomas “atípicos” como: gran cansancio, falta de aire, palpitaciones y dolor de abdomen. Si bien estos síntomas no son exclusivos de la enfermedad coronaria, en su presencia, se aconseja consultar al médico clínico y al cardiólogo.

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¿El tratamiento es el mismo que el del varón?

En cuanto al tratamiento es de vital importancia los cambios en el estilo de vida, la reducción de peso, actividad física, mantener una dieta saludable, han demostrado producir una significativa disminución de eventos cardiovasculares, así como prevención de la osteoporosis y el mejoramiento de la sensibilidad a la insulina. El tratamiento farmacológico debe iniciarse con cifras de presión arterial sistólica/diastólica (PAS/PAD) ≥140/90 mm Hg, o bien con cifras menores (PAS/PAD ≥135/85 mm Hg) si existe enfermedad renales, coronaria, sindrome metabólico o diabetes.
Es importante destacar que en mujeres fértiles con posibilidad de embarazo está contraindicado el uso de inhibidores de la enzima de conversión (IECA) al igual que bloqueantes de los receptores (ARAII) durante la edad gestacional por tener efectos teratogénicos.
No hay diferencias significativas en el tratamiento antihipertensivo con respecto al descenso de la presión arterial comparado con hombres.
Es aconsejable que el tratamiento sea individualizado, dado que la mayoría de las pacientes hipertensas requieren 2 o más drogas, se sugiere el uso de diuréticos tiazídicos en el tratamiento antihipertensivo ya que presentan el beneficio en la reabsorción del calcio.

Factores de Riesgo de Enfermedad cardiovascular

Fuente: Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (www.saha.org.ar)